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PRESENTACIÓN

"[...] Señor ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn6,68). Jesús, verdadero Dios, se hizo hombre y "nos dio a conocer al Padre" (Jn1,18), introduciendo a la humanidad en "el seno de la eterna comunicación de amor de la Santísima Trinidad" (Catecismo460). Nos reveló, por medio de obras y palabras, su designio amoroso: "ser hijos de Dios" (Jn1,12) (Catecismo51). Esta revelación que se transmite de generación en generación en la Iglesia Católica, comprende el depósito de la fe; el cual se enseña al pueblo en la catequesis. Pero, desde el inicio de la predicación del Señor, y en el transcurso de la historia, hubo personas "que no se mantuvieron en la verdad" (Jn6,66), "resistiendo al Espíritu Santo" (He7,51) y alejándose de la verdadera libertad a la que estamos llamados en Cristo" (Gal5,13). Nuestra redención es obra de Dios en la que participamos por la fe, que exige obediencia, y no se realiza según nuestro parecer. Los que rechazan la revelación del Señor transmitida por su Iglesia, rechazan a Cristo mismo, "tuercen las escrituras" (2Pe3,16) y "son motivo de tropiezo" (Mt18,6-7) "para los que arrastran al error" (Ef4,14). Esta protesta contra la enseñanza de la Iglesia, manifestada por Martín Lutero en el año 1517, "recoge todas las herejías anteriores" como lo afirmó el Papa San Pío X. Este fenómeno del protestantismo fue en aumento; y hoy, en nuestros dias, podemos encontrar diversas sectas cerca al lugar donde vivimos. Ante esta realidad no podemos ser pasivos; sino que, conforme a la Caridad, don del Espíritu Santo, debemos abrir el corazón compartiendo nuestra fe con las personas que, a pesar de estar en alguna secta, buscan la verdad y muestran apertura al diálogo. Así, debemos prepararnos para estar dispuestos a "dar razón de nuestra fe" (1Pe3,15). Así es como nace este pequeño trabajo apologético, que es el esfuerzo por comunicar con palabras sencillas, a personas sencillas, a través de diversos temas, la verdadera doctrina de Cristo. El apóstol San Juan escribió: "si alguno viene a ustedes y no trae esta doctrina, no lo reciban en sus casas ni le saluden, pues el que le saluda se hace cómplice de sus malas obras" (2Jn10-11). Así, pues, la publicación de este trabajo tiene como propósito ser de ayuda para los que buscan la verdad de Dios y no pretende una "fraternidad universal", que es una corriente modernista promovida por el diablo, que busca una unidad universal sin Dios a manera de la "Torre de Babel". Al contrario de esta corriente diabólica comparto el ideal del Padre Amatuli, quien tuvo como propósito formar en todas las parroquias grupos apologéticos en defensa de nuestra fe. Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, "del que proceden las cosas buenas y los dones perfectos" (Stgo1,17), "por el Espíritu Santo, guíe nuestro camino" (Rm8,14). La Paz en Cristo.

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